Cuando El Perfeccionismo Te Hace Daño

Si a los 15 años me hubieras preguntado cuál era la característica de mi personalidad que menos me gustaba, probablemente te habría dicho que era la inseguridad.

Pero con el paso del tiempo me he dado cuenta de que tengo una característica que pasa súper piola pero me hace muchísimo más daño, y es el perfeccionismo.

¿Pero por qué tanto si se supone que el perfeccionismo nos ayuda a hacer mejor las cosas y a ser más eficientes?

No siempre, no a todos.

Un poco de perfeccionismo puede incluso ser útil, pero no cuando es paralizante.

Una vez leí una frase que decía algo así como “lo perfecto es enemigo de lo bueno”, y qué terrible ha sido darme cuenta, de que al intentar hacer todo bien, todo perfecto, exactamente de la forma que quiero, a veces no logro siquiera terminar esas cosas en un primer lugar.

Ser perfeccionista es como perseguir el horizonte. Nunca se puede alcanzar realmente, y por eso es tan frustrante.

También es un refugio que nos dice, que si lo que hacemos en la vida es perfecto, sufriremos menos, nos criticarán menos, la pasaremos mejor. Y eso hace que le tengamos terror al fracaso y al ridículo.

Nos enseñan que ser exitosos es lo mejor. Tener las mejores notas, el cuerpo perfecto, la carrera perfecta. Pero nadie nos enseña a encontrar el balance, o a querernos tal como somos.

En consecuencia, en algunos casos se le llega a dar demasiada importancia a los logros.

Puede ser que seas perfeccionista y ni siquiera te hayas dado cuenta, aquí te traigo algunos signos.

El perfeccionismo te hace daño cuando:

  • Te genera ansiedad: sientes esa desesperación por hacer todo bien, de la forma que te parece correcta.

 

  • Eres incapaz de aceptar ningún tipo de crítica/de reconocer tus errores: el darte cuenta de que algo que hiciste podría mejorar te angustia.

 

  • Estas críticas se vuelven algo personal para ti: son casi ofensivas, te hieren el orgullo.

 

  • Criticas mucho a otrxs (no necesariamente a viva voz): tienes estándares altos y por eso te cuesta que otros no los tengan.

 

  • Pero perdonas más facilmente a estos otrxs que a ti mismx: porque contigo eres mucho más inflexible, esperas siempre la excelencia.

 

  • Pierdes mucho tiempo: te asusta no hacer las cosas bien por lo que las postergas lo más posible, no puedes criticarte si no has hecho nada.

 

  • Sientes culpa constantemente: Porque podrías estar trabajando más, esforzándote más, leyendo más.

 

  • Te importa demasiado la aprobación de otros: bacán si ven que lo hiciste bacán, terrible si ven que lo hiciste terrible.

 

  • Necesitas destacar en lo que haces: por tus estándares elevados.

 

  • Las cosas nuevas te asustan: porque nadie nace sabiendo, y sabes que hay mucho margen para errores.

 

  • Vives esperando lograr x cosa: te imaginas escenarios maravillosos en los que destacas o logras cierto objetivo. En ese entonces vas a poder estar satisfechx contigo.

Yo creo que el punto más difícil de ser perfeccionista es que sientes que así tal cual como eres, no eres suficiente. Y que tienes que ganarte tu valor a través de tus logros.

Y si tienes “éxito” estás encima del mundo, pero sino, pierdes tu confianza en ti.

En mi experiencia, el perfeccionismo ha hecho que autoboicotee un montón de oportunidades e instancias potencialmente buenas para mi desarrollo personal, además de mi vida académica. Es por eso que uno de mis objetivos personales es de a poquito ir venciéndolo.

Estas son mis ideas para ir ganándole a esta característica tan complicada:

  1. Analizar de dónde viene esta necesidad hacer todo perfecto cada vez que la sienta.
  2. Aceptar su presencia y ser capaz de reconocer que para lograr hacer algo en concreto, en vez de estarme pisando la cola, tengo que dejarla ir.
  3. Tener ojo con la forma en la que me trato. Ser amable conmigo misma y no obligarme a hacer cosas más allá de mis límites.
  4. Ver las situaciones con perspectiva. No obsesionarme con el detalle del dibujo, sino que ser capaz de ver el dibujo completo para saber con sensatez donde debo trabajar.
  5. Aprender a dividir las tareas, para poder disfrutarlas y celebrar cada vez que completo una parte.
  6. Aceptar que nadie tiene la perfección y que por lo mismo aspirar a ella es algo irracional y desgastante.

 


 

¿Te consideras perfeccionista? ¿Esta característica te ha hecho sufrir alguna vez? Cuéntame en un comentario aquí abajo.

Espero que te haya gustado el post.

 

 

 



2 thoughts on “Cuando El Perfeccionismo Te Hace Daño”

  • Super indentificada con todo lo ya descrito. Mi perfeccionismo viene desde que inicié mi vida escolar. Mi mamá me hacía competir con mis compañeros academicamente, no debía equivocarme y debía tener el 1er lugar siempre. Si ya me sentía colapsada, hacia q no asistiera a clases a rendir prueba par que no me fuera mal. Todo eso a repercutido de una forma negativa en mi vida adulta ya que me empezó a costar mucho terminar algo, completar alguna tarea, terminar una carrera por miedo al fracaso. Hace poco pude identificar el origen de mi perfeccionismo y asi he podido ir mejorando

    • Uff, que heavy y te entiendo un montón, me pasa eso de que no puedo terminar cosas porque mi perfeccionismo es paralizante. Pero tienes razón, tenemos que encontrar el origen y tratar de trabajarlo. Gracias por comentar 🙂

      Un abrazo!

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